Kumbaya por la Inmigracion

Señor Director,

Pareciera haber últimamente una campaña de “piensa positivo” respecto de la inmigración. Algunos medios han alagado el informe de la OIT-OCDE sobre los beneficios de la inmigración, Heraldo Muñoz dijo “Sean Bienvenidos” y el Festival de Olmué abrió con un homenaje a la inmigración.

Veo gran valor en la diversidad cultural, pero también valoro la honestidad intelectual, por lo que me parece importante plantear algunos puntos que parecen olvidarse en el “Kumbaya” migratorio que corre por estos días.

En primer lugar, los economistas están bastante de acuerdo en que la inmigración no calificada genera un bajo impacto en la economía, baja en los salarios y aumento en el gasto fiscal. Esta conclusión nos viene, ni más ni menos, que de Paul Krugman, Premio Nobel de Economía y de izquierda, que explica en una de sus notas del NY Times que “me temo que las tres conclusiones que expreso en esta columna son bastante robustas”.

Por algo el Ministerio de Hacienda no quiso pronunciarse sobre la nueva ley de inmigración, probablemente la cifra era pornográfica.

Y es que cuando entra medio millón de ilegales poco calificados en un año, como acaba de suceder en el 2017, hay que recordar que entran con lagunas previsionales de varias décadas y entran  a un mercado laboral precario, es decir con pocas posibilidades de optar por el APV.

En un mundo donde la inclusión es ley y además está amarradas por tratados internacionales, y en un Chile donde las pensiones son bajas, vale la pena preguntarse si alguien pensó en estos detalles.

Quizás, como dijo Bernie Sanders, ex candidato presidencial de EEUU (también de izquierda), “Mucha de las grandes corporaciones apoyan esta reforma pro inmigración, y no es porque estén despiertas toda la noche preocupadas por los pobres niños mexicanos, no, eso no les interesa, lo que quieren ver es una provisión continua de trabajadores baratos…quieren mantener los salarios bajos”.

O como dijo un gobernador demócrata americano, los bajos sueldos generados por inmigración son “como cocaína para las grandes corporaciones”.

Atentamente,

Alejandro Rogers B.

Comments

  1. Ciertamente es eso lo que pasa, los inmigrantes que vienen principalmente de países pobres suelen estar dispuestos a trabajar por sueldos ilegalmente bajos, y eso, aunque beneficia a los empresarios que incurren en esa mala práctica de conseguir mano de obra barata en desmedro del trabajador nacional perjudica a estos últimos, costándoles más conseguir un trabajo decente o lo que es peor, teniendo que renunciar a sus derechos para trabajar ilegalmente por un sueldo inferior.
    Yo no estoy en contra de la inmigración, no tengo miedo a un intercambio cultural que puede enriquecer a mi país, y me entusiasma la idea de que haya emprendedores extranjeros que ayuden a crecer a Chile, pero las cosas como son, cada vez llegan más extranjeros no cualificados a ocupar los puestos de trabajo que los chilenos necesitamos. Yo trabajo en un sector que por ahora está protegido de esta corriente (seguridad), y sí, quiero que también los extranjeros que vienen legalmente a residir a mi país tengan un trabajo digno, pero en igualdad de condiciones que mis compatriotas.

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